Auxiliadora en la hora de la muerte
Auxiliadora en la hora de la muerte
Se cuenta de un gran devoto de María llamado Arnoldo que en los últimos momentos de su vida temblaba lleno de pavor al ver rodeado su lecho de temibles demonios que le recordaban todos sus pecados.Pidió entonces a los que lo acompañaban que empezaran a rezar y vio con alegría que al invocar a la Madre de Dios, los demonios se iban alejando y lo dejaban en paz.
Luego muy conmovido exclamaba:
Cuando veía que los demonios trataban otra vez de acercársele, decía a los que lo acompañaban: ¡rezad a la Virgen, llamad a la Virgen! Y al pronunciar el nombre de María veía que se alejaban los malos espíritus.“Si, es verdad, yo cometí todo eso, pero he pedido perdón muchas veces al Señor y he trabajado con seriedad por no volverlo hacer”
Al amanecer, lleno de tranquilidad exclamó: “ Oh María, me ayudaste y he quedado libre!”. Y abriendo los brazos como si sintiera que alguien lo invitaba, sonriendo, repitió varias veces: “Ya voy Señora, ya voy!” e inclinando la cabeza expiro santamente.
P. Eliécer Sálesman
Extraído de: Ejemplos Marianos; 6ª. Edición Santafé de Bogotá, Colombia. Pp. 217
http://pensamientocatolico.blogspot.com/2007/08/auxiliadora-en-la-hora-de-la-muerte.htmlExtraído de: Ejemplos Marianos; 6ª. Edición Santafé de Bogotá, Colombia. Pp. 217







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